Estragos de la vida

Un día de los interminables días de verano, quedamos de vernos tres amigas y muchos niños en un restaurante. Cuando el mesero nos vio llegar con la tropa, no pudo evitar una expresión de espanto. Originalmente nos habíamos quedado de ver en un lugar, pero estaba llenísimo, así que decidimos cruzarnos al que quedaba enfrente que era más “fino”, y al parecer, no trataban con nuestro tipo de población. Hicimos caso omiso de las muecas y después de 5 minutos nuestra mesa quedó lista, nos tardamos 15 más en acomodarnos, porque uno quería junto al otro, pero también junto a su mamá y no al lado del hermano y tampoco cerca de la otra señora amiga de su mamá, etc. Nos cambiamos de lugares, metimos sillas extras, quitamos cuchillos, pedimos cucharitas, apilamos en el centro de la mesa los platos, nos volvimos a cambiar de lugares unas cuantas veces más, recogimos cosas del piso, sacamos otras de las bolsas, contestamos celulares, se cayeron cubiertos, sudamos, nos dio taquicardia y cuando ya estaba un poco más controlada la situación, Bach me dijo: “¿Cómo me divierto? Mamáááááááááá me estoy aburriendo, que trajiste para que pueda hacer?”
La niña de mi amiga empezó a llorar porque no quería sentarse, la Pulga empezó a contarme la historia de Valiente, y a quejarse porque no le daba toda mi atención. Las hijas de mi otra amiga se empezaron a pelear por una muñeca. Mientras, el mesero estaba parado en la esquina preguntando lo que íbamos a tomar, sin hacer caso de la hecatombe.
Después de muchos más minutos de lo que nuestra tolerancia pudo soportar logramos tranquilizar a la tropa, pedir la comida y dejarlos semi-entretenidos.
La niña de mi amiga estaba pintando, mientras yo la observaba. Tiene el pelo chino, abundante y brillante, que funciona como marco de una cara preciosa, con un cutis perfecto, mejillas rosadas, pestañas larguísimas, labios rojos, nariz chiquita, sin baches ni desviaciones. Con un cuerpo proporcionado sin estrías, ni celulitis y un tono de piel parejo, sin manchas de sol, ni cicatrices.
“Qué bonito pelo tiene Lucy… -dije, si yo lo tuviera así no me haría nada, no me pondría mousse, ni gel, ni me pasaría horas secándolo”.
“Y tiene muchísimo, contestó la otra amiga, ¿ya viste? Yo me acuerdo que antes de tener hijos tenía una mata envidiable, era tanto pelo que neta me dolía la cabeza del peso, y ahora tengo tres pelos…”
“¿Te acuerdas cuando éramos chiquitas que me peinabas? Respondió la tercera. Me salían unas trenzas increíbles, además tenía el pelo brillante, ahora con las canas, y los miles de tintes que me tengo que poner para cubrirlas, ya no sé ni de qué color es mi pelo en realidad”.
Al día siguiente, vi a mi sobrina que tiene 20 años. Se estaba echando aceite para irse a tirar horas bajo el sol. Me acerqué y empecé a hablar con ella, le dije que valorara su cabellera de Rapunzel y la firmeza de su cuerpo y todo lo que con los años se iba. Le conté anécdotas y le relaté algunas experiencias. Mientras yo hablaba, ella me miraba atenta, asentía con la cabeza y no perdía detalle. Me sentí orgullosa de ser ahora yo quien pasara la antorcha del conocimiento a los más jóvenes. Estaba a punto de darle un abrazo para sellar nuestra profunda conversación (o monólogo), cuando me contestó: “Tía, ¿por qué me dices todo esto? Te estás muriendo, y ésta es como una de esas pláticas que tiene la gente que tiene una enfermedad terminal? ¿Te sientes bien?”

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2 Responses to Estragos de la vida

  1. Lucía Montiel says:

    Tu relato me hizo reir a carcajadas, cada semana entro al sitio para leer tus anécdotas que me hacen sentir que no soy la única que pasa por esto. Aquí te dejo un link para todas tus lectoras, tiene información seria sobre los métodos de aborto; pastillas del día siguiente, etc. Todo con un enfooque preventivo, ojalá te sirva, solo haz clic aqui para acceder.

  2. Azul López says:

    Ahora que mis niños aún son pequeños puedo sacarlos a pasear en su carreola, la más grande camina pero su mochila la llevo en el canasto de la carreola así que mi vida se ha facilitado hasta para salir a comer. Aqui te dejo el link de un sitio donde encontrarás cunas y carreolas hermosas y al precio más bajo del mercado, haz clic aqui y checa los modelos, te encantarán

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