los nenes con los nenes y las nenas…

El otro día estaba tratando de leer un libro en un café, (no, no era 50 shades of G…) cuando de pronto me llamó la atención la dinámica de la mesa de al lado.
Eran dos mujeres jóvenes con una niña de un año más o menos y un niño de cuatro. La mamá estaba platicando y cuando no miraba a los niños, la bebé le pegaba, mordía, y/o arañaba a su hermano. Este lloraba y la acusaba con su mamá, cuando la señora se volteaba a regañar a su niña, ella empezaba a llorar culpando a su hermano de todo. La cara de la nena era de un sufrimiento desgarrador, cualquiera que se hubiera perdido un segundo de la acción, pensaría que en efecto el niño era el culpable. La mujer confundida acabó por regañarlos a los dos.

Cuando nació la Pulga, Bach estaba en una etapa desastrosa, hacía unos berrinches tremendos, le pegaba a todos los niños, en particular a mi sobrino Ojitos, que es el niño más tierno que hay.
Estaba desesperada y me ventilaba por doquier y con quien fuera. Fui con una sicóloga infantil, con el pediatra y con una puericultora. Le contaba mi historia a quien se dejara, me quejaba amargamente con mi terapeuta y pasaba largas horas estudiando el caso.
“A mí la violencia me pone muy mal…” así empezaba mis discursos cuando hablaba de mi PROBLEMA. La gente me decía que no tenía de qué preocuparme, que por lo menos Bach no sería víctima del tan famoso bullying porque se defendería muy bien en el futuro… para mí dichos comentarios no eran un cumplido, ni me daban tranquilidad, por el contrario me angustiaban en demasía.
Cuando Bach empezó a notar que la Pulga no era sólo un bulto que lloraba, lloraba, lloraba, lloraba, comía y dormía; empezó una fase temida para mí: proteger al retoño de este individuito que le pegaba a lo que se dejara. No me podía alejar más de 10cms. de los niños si quería mantener la integridad física de mi bebé.
El tiempo empezó a pasar, Bach cumplió 3 años y la Pulga 1… prueba superada. Los días pasaban y Bach se tranquilizaba cada vez más, muy por el contrario la Pulga recargaba energía y la depositaba en su hermano quien, para mi sorpresa, no le  contestaba sus agresiones.
Esta personita lo perseguía, lo asechaba, lo provocaba, lo pellizcaba, le pegaba, le jalaba los pelos, lo mordía… y yo tenía que estar atrás de ¡ELLA!
Cuando la regañaba se atacaba de la risa, literalmente ataques de risa… que remataba con una cara cínica que me hacía tener que morderme un labio para no soltar la carcajada.
En terrenos vecinos mi hermana vivió la misma historia con su hija Nita y mi amiga J con su hija la Flaca. Me pregunto si serán coincidencias o incidencias de género…

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Una Respuesta a los nenes con los nenes y las nenas…

  1. Alejandra dijo:

    Hola!!
    Yo creo que es cuestión de género, antes se creía que las nenas eran lindas, tiernas y sumisas, las niñas de ahora están demostrando lo contrario, bien por estas niñas que no van a dejarse pisotear por ningún niño, adolescente u hombre en ningún sentido!!

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