¿Cómo identificar si tu hijo tiene el síndrome del emperador?

Los psicólogos han visto un repunte en el crecimiento de un padecimiento psicológico que afecta a niños y adolescentes, se trata del síndrome del emperador, el cual consiste en el desarrollo de conductas rebeldes, actitud explosiva e impulsiva, así como incapacidad de tolerar la frustración. Suelen manipular a los padres con berrinches, insultos e incluso con agresiones físicas.

Si estas señales te parecen similares, a continuación te decimos las principales características de los menores que tienen este síntoma.

*Niños mandones: estos niños no aceptan un no por respuesta, siempre quieren que se satisfagan sus necesidades inmediatamente sin tener que esperar, consiguen todo lo que quieren al momento.

*Niños desafiantes: no reconocen a la autoridad y se ven a ellos mismos como los únicos que pueden decir qué hacer. Se invierten los papeles, el niño manda y los padres obedecen. Tienen conductas de agresión física y psicológica con los mayores.

*Niños egocéntricos: son incapaces de mostrar empatía, respeto o tolerancia por los demás. Para ellos lo único que vale es su propio bienestar.

*Niños materialistas: quieren tener todo lo que ven y nunca están satisfechos con lo que tienen.

Pero ¿qué ocasiona que estos niños presenten estas conductas? De acuerdo con los especialistas las causas pueden ser muy diversas, tales como:

*Padres permisivos: aquellos que no ponen límites, ceden a todas las demandas de sus hijos y les dan recompensas materiales por no querer lidiar con las reacciones que puedan tener.

*Sociedad materialista: otro de los factores que incentiva este comportamiento es el tipo de sociedad en la que vivimos, la cual se caracteriza por ser individualista y materialista. Se busca siempre tener una recompensa inmediata y no se valora el esfuerzo por ser capaz de aguardar las gratificaciones.

*Pérdida de autoridad de las instituciones educativas y la familia: dos de las instituciones más importantes en la vida de todo niño es la familia y la escuela, ambas se encuentran en una pérdida de autoridad al no tener la capacidad de educar a los menores. Ambas no han logrado enfrentar los retos de las nuevas enseñanzas.

Si te sientes identificado con esta situación lo mejor es buscar la ayuda profesional necesaria tanto para tu hijo como para ti, recuerda que será un trabajo en equipo donde todos los adultos que tengan relación con el menor tendrán que participar.

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