Naturaleza humana

Hace algunas semanas, fui a recoger a Bach a una clase de deportes. Salió emocionadísimo enseñándome su mano:

“Mira mi estampa mamá, ¿no está padrísima?” me preguntó saltando.
“Sí mi amor, ¿qué es?”
“Un superuerue”
“Wow qué superhéroe más colorido…”

Tomó mi mano y nos dirigimos hacia la salida.

A lo lejos vi a una mujer con su hijo, la conozco desde hace mucho tiempo y nunca me ha caído bien. En la prepa era una chavita fea, gorda y tonta. Hace unos años se casó con un chavito feo, gordo y tonto PERO forrado de billete, así que la arregló TODITA. Con lo único que no pudo fue con la uniceja de su señora. Me pregunto si no han encontrado el salón de belleza calificado para hacer tal trabajo, o si simplemente ella pintó su raya y dijo: “Que se metan con todo menos con mi uniceja”.

Pasamos a su lado, la saludé cortésmente y seguí mi camino, de pronto escuché:
“Oyeeeeeeeeeeeeeeeee”
Volteé y vi que su hijo estaba saludando a Bach, mi niño emocionado me dijo:

“Es mi amigo de la clase mami…”

La mirada de Bach se dirigió a la mano del amiguito, cuando notó su estampa, volteó a ver su propia mano y se dio cuenta de que ya no traía pegada su estampa de superuerue.

D    R    A    M    A

Se aventó al piso y lloró desconsolado porque había perdido su estampa, el otro niño estaba parado siendo testigo de la tragedia. Consolé a Bach y lo convencí de que se parara y empezara a caminar hacia la salida. Cabizbajo, con lágrimas en los ojos y lanzando suspiros, accedió.
De pronto escuché:

“Bachhhhhhhhhhhhhhhhhhh”

Volteé y vi al niñito de su clase correr hacia nosotros y pensé:
‘Claro el niño es más grande y lo vio llorar, seguro le regala su estampita… qué lindo niño, qué bueno que no se parece a su mamá’

En vez lo que el enano dijo fue:

“Llora, llora, Bach llora se le perdió su estampa…” lo dijo en repetidas ocasiones y con la tonadita de lero lero…

“Así no se le trata a los amigos chaparrito” le dije al niño en tono conciliador.

El niño nos siguió hasta la salida, cantando la misma canción y haciendo burla de mi niño. Cuando llegamos a la puerta, el policía me preguntó si ese niño venía conmigo, a lo cual respondí clarito y puntual:

“No poli, ESE niño ¡NO VIENE CONMIGO!”

Cuando salimos, me giré para ver al niño adentro de las rejas y pensé:

‘Los monos, monos serán, no importa cuánto evolucionemos’.

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