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Es difícil encontrar a un niño que no le gusta cocinar. Cuando cocinamos con nuestros hijos, les damos la oportunidad de tocar y sentir diferentes texturas y sabores, ver como los ingredientes se transforman, cambian su color y consistencia con simplemente mezclarlos con otros ingredientes o calentarlos. Para nuestros chiquitos todas estas cosas son como magia y la posibilidad de ser parte de esta, los emociona mucho.
Así aprenden cómo trabajar en orden, la importancia de seguir las instrucciones paso a paso, ya que si no se hacen así, las cosas no salen bien. Trabajar en un ambiente ordenado e higiénico, es indispensable para empezar. Se debe motivarlos a lavarse las manos y limpiar la superficie de trabajo al principio y al final, colocar todo en su lugar y dejar limpia la cocina.
Con niños más grandes la actividad puede empezar con leer la receta, ver que tienen en la casa y planear que les falta comprar.
Cuando cocinamos con niños hay que tomar en cuenta que van a ensuciar su ropa y su alrededor, para ellos es parte de la diversión, tocar con las manos, chuparse los dedos. A veces ocurren accidentes y podemos encontrar pedazos de masa en el piso. Por lo tanto, le recomendamos preparase de antemano, organizar la cocina y acondicionar un lugar especial para la actividad. Vestir a los niños con ropa adecuada, que se pueda ensuciar y especialmente prepararse mentalmente y no enojarse con ellos cuando los accidentes ocurren. Le recomendamos tomar fotos de su niño durante la actividad. Le prometemos que van a salir muy chistosos.
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