La primera vez siendo madre

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Ser madre trabajadora y salvar al mundo. Eso era lo que quería hacer cuando supe que estaba embarazada; no salvar al mundo directamente pero sí siendo una de las pocas madres que trabajan, hacen de comer, cuidan a su hija, recogen la casa y tienen tiempo de una velada romántica con su esposo para no perder la chispa del matrimonio recién casado.

Probablemente algunas de las lectoras ya soltaron una buena carcajada y quienes no se hayan reído, quiere decir que no tienen hijos. Desde el embarazo quería ser capaz de cuidar a mi hija mientras me daba la oportunidad de seguir desarrollándome, quería ser el ejemplo de la madre omnipotente, que se ama, que se supera y que nunca se cansa, pero más tiempo tardé en imaginarme qué iba a hacer con mi nueva forma de vivir la vida que en darme cuenta de que es un trabajo si no imposible, sí muy demandante.

Lo primero fue reponerme de la cesárea que no solamente me rebanó el cuerpo, sino la idea de tener a mi hija por un hermoso y apasionante parto natural, lo cual me afectó más de lo que me pude imaginar (por un tiempo) pues no faltó la amiga “doula” que me reprochaba el haberme dejado controlar por los médicos ambiciosos que solamente querían destruir mi maternidad natural con sus bisturís. Durante mucho tiempo pensé que me habían arrancado a mi hija.

Por suerte con el paso del tiempo logré superarlo, pero le siguió la cuarentena, el hecho de que nadie te dice que tu bebé se despierta literalmente cada dos horas y el regreso al trabajo, todo de golpe, sin poder poner pausa para imaginarme cómo sería mi experiencia si no fuese tan real.

Conforme nos fuimos acoplando mi esposo, mi hija y yo a nuestro nuevo “yo”, fui cayendo en cuenta de lo que en realidad estaba siendo: estaba siendo madre, no el modelo a seguir que todo el mundo iba a tomar de referencia de ése momento en adelante. El momento en que me dí cuenta que yo era mi única medida dejé de sentirme tan presionada por no estar haciendo las cosas “bien” ¿qué es bien al final de cuentas?, descubrí que es lo que me haga sentir cómoda y lo suficientemente bien para darle a mi hija y a mi esposo la atención y amor que necesitan pero sobre todo a mi.

Después de mucho tiempo de pensarlo me dí cuenta de que no necesitaba ser madre, cocinar, trabajar, escombrar, cocinar y lucir siempre reluciente para revolucionar al mundo; con el solo hecho de haber traído al mundo a una persona tan hermosa, había revolucionado tres mundos: el mío, el de mi esposo y el de mi hermosa bebé.

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Una Respuesta a La primera vez siendo madre

  1. Bea dijo:

    Las mujeres somos muy fuertes y podemos trabajar, educar a nuestros hijos, hacer de comer, limpiar la casa, lavar y planchar ropa y hacerlo todo maquilladas y con tacones. y aún así dicen que somos el sexo débil 🙁

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