Niños indígenas poblanos: pobres, maltratados y discriminados

Es alarmante la tendencia creciente de homicidios en niños menores de 15 a 17 años, en el sur del país y Puebla no es una excepción.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (RDIM), en su más reciente estudio “La infancia cuenta 2010”, señala que en el estado de Puebla, en un año, las denuncias por maltrato en contra de menores aumentaron de 921 a 3 mil 434, casi el cuádruple.
Puebla es el estado de la zona sureste que tiene la mayor población indígena infantil, alrededor de 350 mil niños indígenas que vive en condiciones de pobreza y marginación muy elevada, siendo víctimas de discriminación en los servicios de salud, educación, estando impunes al maltrato y violencia.
Estos menores poblanos de origen náhuatl, popoloca y totonaca se enfrentan a la inaccesibilidad y mala calidad de los servicios básicos de salud y educación, lo que representa una forma de discriminación y maltrato que repercute en su desarrollo físico, emocional y psicológico, constituyendo, entonces, una forma explícita de violencia y maltrato”, indica la RDIM, basada en preceptos de la Unicef.

La RDIM indica que en comparación con otras zonas, no representa el mayor lugar en cuanto a homicidios, en comparación con algunos estados del norte y centro del país como el Distrito Federal, el estado de México y algunos estados del norte como Sonora y Coahuila en donde los homicidios y denuncias son más altos que en los estados del sur.

En las últimas décadas esta zona del sureste del país es un paso de entrada para inmigrantes que vienen de Centroamérica. “Aquí se ubican ciudades que reportan un alto índice de explotación sexual infantil: Acapulco, Tapachula y Cancún. En términos generales, son niños que por su condición socioeconómica y cultural se ven limitados al acceso de servicios de salud, educativos, de protección, lo que afecta su sano desarrollo y los posiciona en una situación de desigualdad frente a otras poblaciones, por un lado, y los orilla a la búsqueda de alternativas que subsanen su condición, por otro, como la migración o la inserción en espacios donde experimentan la violencia y la explotación, entre otras”.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre la Violencia contra los Niños y Niñas, encargado a Sergio Pinheiro, entre la población debajo de los 18 años, los adolescentes entre 15 y 17 años de edad y los bebés son los que se encuentran en mayor riesgo de sufrir muerte por homicidio. En México se ha registrado un promedio anual de 153 muertes por homicidio en niños de cero a cuatro años y de 419 homicidios en adolescentes de entre 15 y 17 años, entre 2006 y 2008, lo que confirma que éste es el del grupo de mayor vulnerabilidad frente a ese tipo de muerte.
“Las estadísticas sobre el maltrato y la violencia contra niños y niñas en México, marcan algunas tendencias: el registro de las denuncias representa también un sesgo importante, ya que no todas son presentadas ante el Ministerio Público, sino que se presentan ante el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (Sndif) y no siguen un procedimiento jurídico o penal.
“Estos datos tienen que leerse con el conocimiento de un creciente subregistro de casos por maltrato infantil; en 2008 se recibieron 34 mil 23 denuncias a nivel nacional, de las cuales el 26.7 por ciento fueron hechas en la región sur del país; en 2009 de las 22 mil 129 denuncias que se recibieron, el 34.6 por ciento fueron ubicadas en esta zona”.
“Los datos son muy desconcertantes, en tanto hay una enorme brecha cuantitativa entre un año y otro dentro de las mismas entidades: en 2008 Oaxaca, segundo estado a nivel nacional con mayor número de denuncias presentadas, cuatro mil 126, reporta tan sólo 75 denuncias comprobadas ante el Ministerio Público en 2009, mientras que Puebla, que sólo presentó 921 denuncias en 2008, al año siguiente reportó casi el cuádruple: tres mil 434″.
Un gran problema de infantes en nuestro país que nadie toma las riendas para dar soluciones.
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