Dislexia ¿Cómo se trata?

Como vimos en el artículo anterior, la dislexia no es una incapacidad para aprender, sin embargo acarrea ciertas dificultades que a la larga pueden desembocar en un fracaso escolar. Es importante esta aclaración porque la superación de estos obstáculos depende de un diagnóstico atinado.

Muchas veces se confunden estas dificultades con la falta de motivación para aprender, es claro que un niño con dislexia puede ir perdiendo motivación escolar sin embargo muchas veces no consigue realizar una tarea no porque no quiera sino porque no puede, lo cual resulta frustrante no sólo para la maestra o los padres, también para él mismo.

Con esto quiero decir que muchas veces no basta presionar al niño a que aprenda, estar detrás de él repitiendo instrucciones o dejarle menos tarea. Hablamos de un problema específico en el proceso de aprendizaje que cuanto más rápido se atienda se tendrán mejores resultados.

¿De qué depende la eficacia del tratamiento?

Esto puede ser muy variable, sin embargo los factores determinantes son: la severidad o profundidad del problema, la motivación de la persona y de los padres a superarlo, un tratamiento afín a un diagnóstico preciso, la duración, constancia y seguimiento del tratamiento.

La detección inicial se da en la escuela, generalmente cuando el niño comienza la adquisición de lecto-escritura, sin embargo debe discriminarse de otros problemas que influyen en al aprendizaje, como defectos en la audición o visión, coeficiente intelectual bajo, déficit de atención, inmadurez en el desarrollo, problemas en la motricidad, problemas emocionales, etc. Dicho diagnóstico deriva de un estudio psicopedagógico y en ocasiones se incluye un estudio neurológico, dependiendo de la severidad del problema.

 

Los psicopedagogos coinciden en que debe haber un “re-aprendizaje” o “sobre-aprendizaje”, en el cual el niño tenga la oportunidad de adquirir la lecto-escritura de acuerdo a su propio ritmo, fortaleciendo los procesos cognitivos necesarios. Este re-aprendizaje se da de manera personalizada por lo que en el mismo proceso se va haciendo una detección más fina de las dificultades, atendiendo cada una de ellas. Es importante que este encuentro entre el niño y el psicopedagogo resulte ameno, interesante, variado y efectivo, de tal forma que su motivación vaya en aumento.
Existen otros tratamientos, como integración sensorial, entrenamiento visual, neurofeedback, entre otros, los cuales favorecen la estimulación de distintas áreas implicadas en el aprendizaje, sin embargo se sugiere que estos sean complementarios al sobre-aprendizaje.
El tratamiento no es exclusivo del profesional, tanto la maestra como los padres deben apoyar conjuntamente para que este sea efectivo. Algunas sugerencias para ambos son:

  • Debe cuidarse el no juzgar al niño por sus errores, su progreso debe medirse en función de su propio desarrollo y no en función de otros niños.
  • Favorecer un ambiente seguro en donde el niño sienta libertad de preguntar cuando tenga dudas y expresar cuando no pueda realizar alguna tarea.
  • Asegurarse de que el niño está comprendiendo las instrucciones, puede preguntársele que escuchó o solicitarle que repita las instrucciones a sus compañeros. De la misma forma asegurar que haya entendido las tareas que debe realizar.
  • Darle atención individualizada cuando la requiera, esto no quiere decir que se le hagan las cosas ni que deba ayudársele todo el tiempo, recuerde que se trata de favorecer su proceso de aprendizaje.
  • Cuando no entiende alguna instrucción o nueva información puede ayudársele desmenuzándola así como explicarle con ejemplos prácticos o cotidianos.
  • En ocasiones es necesario darle tareas más sencillas y breves, o bien darle más tiempo para realizarlas.
  • Apoyarse constantemente de estímulos auditivos, corporales y visuales que favorezcan la integración de su aprendizaje, por ejemplo marcar letras y números con el dedo en arena o en espuma, repetir las letras o palabras en voz alta mientras las escribe, leer en voz alta, etc.
  • En niños que han adquirido la lectura se puede contar con apoyo de estrategias de comprensión, por ejemplo subrayado de textos, mapas conceptuales, resumen, búsqueda de palabras clave, etc.

Para finalizar es importante destacar que el cariño que los padres ofrezcan favorece la autoestima del niño, no debe tratársele como “tonto”, por el contrario se debe reforzar cada uno de sus logros, el niño de por sí vive ciertas frustraciones por lo que no debe cargar las frustraciones de los padres.

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