Estrés infantil durante el confinamiento por COVID-19

“Mami, ¿por qué no puedo salir?”. Sin duda, el confinamiento a causa de la contingencia sanitaria por el COVID-19 ha afectado a los más pequeños del hogar; los adultos podemos comprender y racionalizar las causas del encierro, tomando acciones para la sana distancia, evitar las visitas y aguantarse las ganas de salir; sin embargo, niños  y adolescentes han desarrollado problemas como insomnio, trastornos alimenticios, alteraciones en su estado de ánimo, entre otros síntomas de estrés como consecuencia del encierro.

En el entorno social actual, los problemas de los adultos han llegado hasta los niños sin quererlo, ya que ellos han sido testigos de la crisis económica que ha llevado al cierre de negocios, a la pérdida de empleos, la gran cantidad de personas contagiadas y lamentables fallecimientos, entre otros problemas domésticos, que los han llevado a sentirse ansiosos, irritables, a malos hábitos alimenticios e incluso a la depresión y al terror de enfermarse, evitando tocar todo lo que consideran que es una fuente de contagio.

La expansión de COVID-19 es una realidad, así como su prevención; y si bien las escuelas y espacios públicos se han cerrado temporalmente, es importante que niños y adolescentes sigan aprendiendo desde casa y que conozcan lo más importante sobre el virus para no tener miedo, sino desarrollar mejores hábitos de higiene y salud, por ello las recomendaciones para papás son:

  • Escuchar sus miedos y aclarárselos en un lenguaje sencillo y apropiado para su edad, asegurándoles que el confinamiento es temporal y que es la forma más efectiva de protegerlos.
  • Limita el uso de televisión y redes sociales, especialmente de la información relacionada con fallecimientos, enfermedades y violencia; asimismo, evita platicar frente a ellos sobre estos temas.
  • Pon el ejemplo en tu hogar, recuerda que los menores de 12 años perciben el mundo y reaccionan como lo hacen los mayores, así que la alimentación saludable, la actividad física, el lavado de manos, uso de cubrebocas, entre otras medidas, deben comenzar por los papás.
  • Involúcralos en las actividades del hogar. Lavar ropa, limpiar la casa, regar las plantas, cocinar, entre otras actividades pueden ser divertidas y les evitarán permanecer sentados por mucho tiempo.
  • Jugar en familia es otra actividad positiva, que les ayudará a mejorar su estado emocional.
  • Utiliza prácticas de crianza positiva, sin recurrir a golpes o gritos, que provocan un entorno desagradable y agravan el estrés de la familia.
  • Procura mantener una alimentación balanceada, añadiendo frutas y verduras de temporada, que contienen las vitaminas necesarias para combatir las enfermedades.

La salud emocional de los pequeños depende de nosotros como papás, busca lo positivo de la contingencia y compártelo con tu familia, te lo agradecerán.

Author: escritor

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